• Ingo Bäder Von Riegen

CORONAVIRUS Y CAOS. UNA PUERTA A LA TRANSFORMACIÓN




¿Qué relación tienen el coronavirus con el Caos? Para contestar esta pregunta voy a entrar desarrollando de una forma sencilla, dos teorías coetáneas, que aportan una visión holística son la Teoría General de Sistemas (TGS) de Von Bertalanffy que es, “el estudio interdisciplinario de los sistemas en general. ​ Un sistema se define como una entidad con límites y con partes interrelacionadas e interdependientes cuya suma es mayor a la suma de sus partes” y la Teoría del Caos (TC) de Ilya Prigogine, premio Nobel de Física, dando explicación a las dinámicas funcionales de los sistemas abiertos anteriormente descritos y “es la rama que trata de ciertos tipos de sistemas complejos y sistemas dinámicos no lineales muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo.” como ya he descrito en mi artículo, “La actualidad del macrosistema económico y sus consecuencias en el pequeño comercio”.

Ilya Prigogine cuando habla de la vida la describe como el reino de lo no lineal, de la autonomía del tiempo, de la multiplicidad de las estructuras, algo que no se ve en el universo no viviente. La vida se caracteriza por la inestabilidad por la cual nacen y desaparecen estructuras en tiempos geológicos”. En este texto habla de no-linealidad de la creación, de la intemporalidad de las cosas, de la incertidumbre de la existencia, del caos como principio y fin. El problema surge al abordar las inestabilidades de las estructuras, desde la visión neurótica que caracteriza a la especie humana en un esfuerzo de adaptar y controlar el entorno a su autoconcepto o expectativas ilusorias, como tentativa de llenar su vacío existencial, creyéndose capaz de dominar la vida, cuando no es capaz de dominarse a sí mismo.

Para explicar las leyes que rigen el reino de lo no-lineal, me remito al axioma del libro Kybalion de 1908, que dice: “como es arriba es abajo y como es adentro es afuera”, viniéndose a referir que las leyes que ordenan los diferentes sistemas, como es el microcosmos (El Hombre) son las mismas que ordenan el macrocosmos (El cosmos). Este axioma nos indica la conexión inherente entre los diferentes niveles sistémicos, como nos describen la TGS y TC. Para entender cómo funcionan estas estructuras o sistemas abiertos, concebiremos una concepción multinivel, donde cada uno de los elementos que los integran irán formando subniveles estructurales funcionales e interrelacionados, cuyo origen es el Caos o estado primigenio, pero para acercar el lenguaje a lo manifiesto, podemos encontrar el Cosmos como expresión de la Totalidad que está en un proceso de continua expansión y contracción, este a la vez crea otros sistemas o subsistemas como es la Vía Láctea, acogedora del Sistema Solar, este integra La Tierra, que da vida a los reinos que habitan en ella como el mineral, vegetal y animal, entre otros, englobando las diferentes especies de seres vivos, donde se encuentra en proceso evolutivo el actual el Homo sapiens. Este como sistema vivo enactivo (Maturana y Varela), es creador de otros subsistemas funcionales intra e interpersonales, estos últimos son; el social-cultural, el político y el económico para su interrelación y subsistencia, habiéndose olvidado como especie su origen, las leyes que lo rigen y el lugar que ocupa en este sistema cósmico. Si fuésemos mínimamente sensibles y humildes a esta realidad podríamos comprender nuestra insignificancia a esta grandeza y aceptar que todo sistema está en continua evolución y autoorganización, hasta una simple proteína como el COVID-19, en su inteligencia primaria forma parte de este proceso evolutivo.

Para comprender la interrupción global del COVID-19, siendo esta “una pequeña variación en las condiciones iniciales que pueden implicar grandes diferencias en el futuro” como señala Ilya Prigogine, constituyendo la causa desencadenante de una inestabilidad en los diferentes sistemas creados por el Ser humano como es el económico, social y personal generando como efecto un estado caótico. Viéndose ampliados exponencialmente tales efectos al encontrar en el centro de la configuración del sistema humano, un subsistema macroeconómico desequilibrado y frágil, habiendo remplazado a lo humano de su lugar en dicho suprasistema, según los principios de Equipotencialidad de la TGS, permitiendo que este caos aumente sus efectos demoledores. átomo

En nuestro proceso evolutivo como seres vivos gregarios, hemos ido formando estructuras colectivas de gobierno; tribus, feudalismos, aristocracias, repúblicas, fascismos, comunismos, democracias, intentando aprender de cada una de ellas y reemplazandolas, no sin crisis, caos y dolor, “El caos se convierte en prerrequisito para la autoorganización” (Manuel Almendro, 2002), por unas más adaptadas a los nuevos ordenes sociales emergentes en cada etapa vital de la humanidad, hasta llegar actualmente a instaurar como núcleo atractor de este suprasistema global, el orden macroeconómico de modelo capitalista-neoliberal y donde los demás elementos; sociocultural, político, humano e ilusoriamente el planetario van orbitando bajo las fuerzas dinámicas gravitacionales de su inercia hipnótica llevando a este sistema a una nueva saturación y una nueva crisis emergente o caos global, percibiéndose a niveles personales, con una insatisfacción generalizada, un sin sentido de la propia existencia, desidia, frustración, impotencia, etc., generando a nivel social una manifestación de este sentir a través de las primaveras árabes, el movimiento 5M de indignados, los movimientos sociales globales y otros en sectores más específicos como el feminismo, animalismo etc., en un intento de romper simetrías de “corsés limitantes” como formas de canalizar estos sentimientos hacia un nuevo orden, ofreciendo una oportunidad de transformación o bifurcación en el proceso autoorganizativo de la especie humana hacia nuevas estructuras relacionales que reviertan esta situación.

Qué papel tiene un coronavirus en todo esto. Atendiendo a la TC y resumido de una forma sencilla, todo sistema tiende a la autoorganización como forma de evolucionar a sistemas más complejos, para ello si el orden establecido, es caduco, desequilibrado, limitante o enfermo como el actual, emerge la necesidad de un nuevo orden que se manifiesta a través de la ruptura e inestabilidad de los patrones o estructuras establecidas a través del desorden o Caos, abriendo la posibilidad de una bifurcación o cambio hacia nuevas estructuras, necesarias para seguir evolucionando a una forma más compleja y equilibrada a su principio vital. Con lo descrito podemos situar al coronavirus (proteína que ha evolucionado o han desarrollado para adaptarse al entorno) como el elemento que ha roto el orden ficticio del sistema capitalista establecido por los Seres humanos, en su incapacidad de sostener la perplejidad que implica vivir dentro de las leyes cósmicas, sustentándose en patrones o programaciones de características egocéntricas, autodestructivas, limitantes, insoportables e insostenibles para el planeta Tierra, y actualmente bajo el yugo de las fuerza de este suprasistema económico liberal imperante en estos tiempos.

Con la crisis del coronavirus estamos viendo la emergencia de la incertidumbre pero también la capacidad del apoderamiento de la gente de la calle, su capacidad de entrega, el cooperativismo, la capacidad de sacrificio, la empatía más allá de razas, credos, culturas y naciones al hacer nuestro el dolor ajeno, penetramos en la universalidad de los sentimientos como un ente común más allá de la clase política y macroeconómica neoliberal que nos rige, indicando el camino a seguir para no volver a una normalidad neurótica y patológica en la que estamos inmersos. En contrapartida estas viejas estructuras en su intento de perpetuarse y su afán de control recuperan entre otros, los antiguos fantasmas de sistemas conocidos frustrados y caducos (fascismo, comunismo, socialismo, anarquismo, cientifismo y cualquier ismo de índole extremista), la polarización político-social, el miedo, el control y la alineación como estrategia manipulativa a modo de control para evitar el propio miedo al cambio y la incapacidad de sostener la perplejidad que supone perder este poder ilusorio, manteniéndose subyugados a estas fuerzas retrogradas, llevando a la especie humana al auto aniquilamiento y/o desaparición.

Dejemos de mirar un futuro en marte o en exo-planetas cuando es posible vivir en el planeta tierra que es un paraíso asombroso, lleno de belleza y vida. No busquemos en las redes sociales cuando tenemos los amigos, vecinos que son el mejor remedio al bienestar psico-emocional, ni miremos dominar la naturaleza con la nanotecnología, IA y otras ciencias, divinizando la ciencia de lo lineal, cuando no hemos penetrado en la ciencia del Ser, ni rasgado el velo de la ciencia de lo sagrado. No hagamos que nuestra felicidad dependa del entorno, cuando podemos encontrar serenidad, felicidad, alegría, compasión, amor y el sentido de la propia existencia en nosotros mismos. No miremos atrás con nostalgia y añoranza, volviendo a la inercia de un sistema enfermo que nos ha llevado hasta este punto.

Lo importante es no olvidar las enseñanzas que nos está brindando esta crisis y desde una conexión con la consciencia interior ser capaces de generar una masa crítica retroevolutiva (Salvador Pániker, 1999) idónea a la hora de ir sincronizando el origen no-dual con la complejidad postmoderna, suficientemente resiliente y capacitada proactivamente para salir de nuestra zona de confort o apoltronamiento para dar los pasos adelante hacia una transformación real, rompiendo los viejos moldes de este sistema y abrirnos a nuevas formas desconocidas e inciertas, pero seguramente maravillosas para dar el salto cualitativo que se nos pide como individuos y como especie. Contemplemos y admiremos estos días, al planeta Tierra en su capacidad de regeneración cuando no se le destruye y contamina (Vemos que no son las vacas las culpables si no el Hombre). Afrontemos y luchemos por un futuro lleno de posibilidades y esperanza, donde construir un mundo más equitativo, solidario, equilibrado, sano, sostenible y humano, donde la Unidad prevalezca sobre las patrias, creados, razas e ideologías.

Recuerda que el mundo entero es un espejo

Que en cada átomo se esconden

Miles de soles radiantes.

Que del corazón de cada gota de agua derramada

Emergen miles de océanos cristalinos

Que de cada mota de polvo recogido

Pueden nacer miles de Adanes….

Recuerda que un grano de mijo alberga un universo

Todo confluye hacia el punto del presente….

De cada punto de este circulo

Se originan miles de formas.

Y cada punto, en su girar continuo,

Es ora un circulo

Ora una circunferencia que gira

Mahmud Shabestari

Poeta Sufi (S.XV)